Análisis Fundamental Parte 2 Análisis Sectorial


 ANÁLISIS SECTORIAL

Una vez finalizado el análisis de las principales variables económicas es el momento de enlazar sus conclusiones con el estudio de las características sectoriales.

 Definición

En un enfoque de arriba abajo las propias variables económicas son las que nos ofrecen las principales oportunidades de inversión.
Dentro de las variables económicas analizadas como por ejemplo Producto Interior Bruto, podemos concluir que el consumo privado o el consumo público o la formación bruta de capital van a ser los principales puntos de referencia para el crecimiento económico en los próximos ejercicios. A partir de la seleccionada como argumento de inversión deberemos buscar aquellos sectores que se verán más positivamente afectados por el buen comportamiento. Pero este estudio no se queda sólo en elegir ese sector, sino que hay que determinar qué es lo que le afecta, cómo se comporta, cuáles son las oportunidades, cuáles son las amenazas; además, dentro del propio sector habrá empresas mejor posicionadas que otras que solo detectaremos si hacemos un análisis de todo el conjunto en profundidad.

 Análisis Sectorial por Ciclo de Producto

Es importante analizar la posición en la que se encuentra el producto dentro del ciclo económico. Pero no es menos importante analizar el ciclo de dicho producto y que el analista sea capaz de concluir exactamente dónde se posiciona ahora mismo dicho producto y por lo tanto concluir cuáles son las principales debilidades u oportunidades que surjan en el futuro.

Desarrollo Inicial
El punto de partida es un crecimiento inicial muy fuerte en un segmento en el que se presentan oportunidades de rentabilidad elevada. Esta situación de tensionamiento suele crear un gran número de quiebras tanto por el fuerte crecimiento como por una situación no exitosa del proyecto iniciado.
No debemos pensar que todos los inicios están comandados por pequeñas empresas que luchan entre ellas. Hay sectores muy intensivos en capital que al precisar fuertes inversiones la barrera de entrada es muy elevada.

 Crecimiento
En estas fases se vive una expansión tremendamente rápida y el analista se debe centrar en si el equipo de gestión sabe controlar y manejar la situación para que la empresa no se ahogue financieramente.
La importancia del equipo de gestión en este periodo es muy elevada ya que no todo crecimiento elevado lleva al éxito sino que hay muchas veces que el drenaje de fondos y las tensiones internas tanto de producto como de marketing provocan grandes fracasos.
En cualquier caso es cierto que los riesgos corporativos son bastante más inferiores que en el punto número uno.
 Madurez
Es en este momento cuando ya el producto ha alcanzado unas tasas de crecimiento más razonables, el mercado o el segmento se acerca a un punto de saturación sin haberlo alcanzado; empiezan a aparecer productos y servicios sustitutivos, la situación de la empresa empieza a cambiar y la competencia hace variar sustancialmente el ámbito de actuación.

 Mantenimiento o caída
Es la última fase a la cual llegan todos los productos sin ninguna distinción.
Es una fase de caída de márgenes aunque la generación de fondos es elevada y se lucha hasta el final intentando mantener planes estratégicos que teóricamente deberían optimizar el comportamiento a medio plazo pero que el analista debe analizar de manera crítica.
El hecho de que se diseñen los planes y que los equipos gestores estén absolutamente convencidos de su bondad, no es sinónimo de éxito.
El papel del analista es clave para concluir si existen realmente posibilidades de reconducción por producto o por servicio a una fase anterior, o si realmente la tendencia es bajista.
Al final, como se finaliza este proceso es con una situación de crecimiento bajo, de estabilización o de caída y desaparición, y la conclusión del analista no puede ser otra que saber en cuál de las tres o cuatro posiciones va a acabar el producto y por lo tanto la línea de negocio de la empresa.
Si el analista quiere hacer un buen análisis a largo plazo, tiene que estar basado especialmente en las conclusiones de esta última fase.

 Análisis de Sensibilidad

Es cada vez más común encontrar análisis de sensibilidad en los trabajos de los analistas. El objetivo es hacer un estudio del posible impacto que pueda tener la oscilación de las principales variables estudiadas sobre la generación de fondos y la evolución de la cuenta de resultados.
No debemos confundir el análisis de sensibilidad con la apertura de distintas posibilidades al comportamiento de la inversión; es decir, por un lado el analista debe enfocar las distintas posibilidades que él cree que se  pueden presentar en la evolución de la empresa futura y decantarse claramente por una de ellas con una opinión firme y sustentada sobre el camino que la empresa dentro del sector y dentro de la economía cree que va a tomar. Esto no impide que se estudie el impacto que puede tener la oscilación de las distintas variables; pero es simplemente a nivel informativo y con el objetivo de delimitar posibles riesgos o errores en sus estimaciones.
Lo que no se puede convertir el análisis de sensibilidad es en un refugio para el analista en caso de que el estudio y conclusiones estén equivocadas:
“estas acciones hay que comprarlas pero cuidado porque tiene esta serie de riesgos y además según el análisis de sensibilidad puede que no esté tan barata”; afirmaciones de este estilo no llevan a ninguna conclusión y lo único que provocan es la confusión del inversor.
Generalmente el análisis de sensibilidad se encuadra dentro del estudio del comportamiento sectorial ya que suelen ser variables más específicas del sector que de la empresa; sin embargo también se puede aplicar a las principales variables dentro de la valoración de la empresa.
Como veremos más adelante aspectos como coste de capital, crecimiento a largo plazo, prima o incluso beta son claves dentro de la valoración de una compañía y el analista puede optar por hacer análisis de sensibilidad en la valoración de dichos componentes o  indicadores para que el inversor pueda ver cómo varía una valoración en base a la oscilación de los principales inputs; ejemplos de variables sectoriales son el impacto que puede tener la evolución de tipos de interés en el sector bancario, la evolución dólar-euro en empresas claramente exportadoras o importadoras, la evolución del consumo de gas en el sector eléctrico, la evolución de la intensidad media diaria de tráfico en las autopistas o el impacto de la inflación, etc.

Otros Aspectos

El análisis sectorial no solamente se debe quedar en el análisis del producto y en un análisis de sensibilidad o concentrarse exclusivamente en aspectos como el producto interior bruto o las principales variables macroeconómicas.
Puntos como la comparación internacional son hoy en día y dada la globalización de los mercados temas a tratar específicamente. Pero la comparación internacional no debe quedarse exclusivamente en los ratios como muchos analistas hacen.
Es bueno saber si una compañía en base a los ratios financieros y bursátiles está mejor o peor posicionada que otra desde el punto de vista internacional; pero hay que compararlas también desde el punto de vista fundamental; cuál su posicionamiento, cuál es su competitividad, cuáles son sus oportunidades de crecimiento, cuál es su situación de generación financiera, cómo está su mercado, cuál es la evolución esperada de los márgenes en su mercado, cuál es la razón de que en la comparación internacional la rentabilidad de algunas salga muy favorecida respecto a la de otras (ojo con posiciones dominantes favorecidas por el regulador), comparación de tecnología, comparación de clientes, predilección de estos, barreras de entrada, etc.
Otro aspecto importante en el análisis sectorial es la estructura competitiva de la compañía. Para evaluar los planes estratégicos en cada empresa es importante saber el posicionamiento interno que ofrece para  concluir sobre la evolución de cuota de mercado y la fortaleza en cada uno de los mercados en los que está presente.

Anticipación a través del Análisis Sectorial

Pero el análisis sectorial es otro de los aspectos claves a la hora de anticipar el comportamiento tanto del propio sector como de compañías.
El sector es capital intensivo y por lo tanto se comporta en base a los impactos que entran por el lado de la oferta cada vez que se amplía capacidad. Si resumimos el ciclo, en la fase expansiva, las empresas mejoran su situación financiera, van generando fondos y deciden ampliar capacidad. Una vez que esto se decide se inician los planes expansivos y dicha capacidad no entra en el mercado hasta pasados dos, tres años. Toda la capacidad que entra, lo hace al mismo tiempo, lo que provoca un fuerte impacto bajista en los precios que hace que las compañías vuelvan a entrar en  la fase recesiva con márgenes negativos y con generación negativa de fondos, lo que hace iniciar la fase bajista de nuevo.

Estrategia Sectorial

Una vez analizado todo lo que hemos mencionado, solo cabe una conclusión, en qué sectores nos gustará invertir, cuáles son las razones y cuáles son las oportunidades para poder elegir las compañías.
Normalmente la situación económica afectará sustancialmente a los sectores elegidos.
En economías muy alcistas o bajistas, la selección de sectores más agresivos o más conservadores se suele repetir tal y como hemos mencionado anteriormente.
Según el estudio de David J. McLaughlin las empresas cotizadas las podemos dividir en cuatro grandes grupos:
      Defensivos: alimentación, distribución, tabaqueras, bebidas no alcohólicas y otras orientadas a necesidades básicas. Sectores conservadores que se defienden muy bien en los ciclos bajistas o en las últimas partes de los ciclos alcistas.
      Sensibles a tipos: eléctricas, bancos, seguros, construcción, inmobiliarias. Las últimas fases de los ciclos alcistas suelen ir acompañadas de inflaciones elevadas y tipos altos, lo que provoca que en estos sectores el comportamiento sea peor que la media.
      Sensibles a consumo: automóviles, distribución, eléctricas de consumo, etc. Normalmente a mitad del ciclo es cuando mejor se comportan.
      Bienes de equipo: Con gran dependencia de la variable de inversión suelen comportarse muy bien al final del ciclo bursátil, que es cuando recogen los frutos de toda la actividad económica.
Una vez concluido qué sectores son los que tenemos que invertir y por qué, no hay que olvidar el concepto de anticipación en el análisis y de la bolsa respecto del comportamiento económico; es decir, si estamos en un momento del ciclo en el cual consideramos que un sector se va a comportar mejor quizás sea ya tarde para invertir en él y hay que pensar en el siguiente paso del ciclo y en qué sectores preferiremos en los siguientes meses para decidir sobreponderar o no.

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